PIECITOS CALIENTES

 

Nuestra PEP Ericka Plasencia junto con sus estudiantes de 3er y 4to grado de primaria, identificaron tres problemáticas que afectaban a la comunidad de Gordillos, Cajamarca: las heladas y fuertes lluvias; los inadecuados hábitos de higiene sanitaria; y, la débil cultura de conservación del medio ambiente.

Las heladas ocasionan la pérdida de irradiación solar y como consecuencia un enfriamiento del suelo y de las viviendas. Por su lado, los inadecuados hábitos de higiene son producidos por la falta de información y espacios necesarios (agua potable, desagüe, baños, etc.) lo que trae como consecuencia enfermedades infecciosas. Por último, la débil cultura de conservación del medio ambiente se refiere a los desperdicios arrojados en letrinas, como plástico y vidrio, que son materiales de difícil descomposición y que contribuyen a la contaminación.

Es por ello que Ericka, junto con sus estudiantes dieron vida al proyecto ¡PIECITOS CALIENTES!

 

El proyecto cuenta con 3 objetivos, los cuales ya están encaminados:

  1. Realizar la creación, producción y comercialización de un UNGÜENTO ESPECIAL PARA CONSERVAR EL CALOR CORPORAL EN CLIMAS FRIOS a base de plantas propias del centro poblado de Gordillos.

  2. CREACION DE BIOHUERTOS ESCOLARES: Los cuales servirán para obtener lo insumos para el ungüento natural y que a su vez servirá como pulmón natural de conservación del medio ambiente.

  3. ADQUISICION DE BOTAS Y MEDIAS ESPECIALES PARA LA LLUVIA, ASI COMO MANTAS PARA ABRIGARSE EN LAS HORAS DE CLASES: orientado a la captación de posibles donadores de este tipo de ropa específica a través de la difusión de la cultura del Centro Poblado de Gordillos.

Este 2018, Ericka y sus niños estaban decididos a sacar adelante este proyecto, guiándose de acciones estratégicas que les permitieron hacer realidad este sueño, apoyar a toda su comunidad y ser ganadores del Primer puesto en el II Concurso Regional de Laboratorios de Innovación.

Aquí puedes ver un video de Ericka y sus estudiantes: Agentes de Cambio, Enseñar es Aprender. #EsPosible

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¡PROYECTO GANADOR DE BUENAS PRÁCTICAS DOCENTES!

 

El proyecto “La investigación etnográfica como método de estudio para revalorar la identidad cultural desde la escuela”, de la escuela N° 86833 en Santa Cruz de Mosna, San Marcos - Ancash, busca valorar la identidad social y cultural que tienen los estudiantes a través de la recopilación de datos sobre su cultura e historia de su comunidad, de la mano de los sabios de la zona.

Este proyecto, es integrado por los Profesionales de Enseña Perú, Vicente Salazar, Mercedes Linares y Sheyla Arana; participantes del programa ¡Qué Maestro!, Elvita Saavedra y Lucinda Marcos Huaccho, la docente Norca Marcos y el Director de la escuela, Pedro Vidal.

Durante un año, los PEP, docentes y director de la II.EE, han trabajado distintas actividades para acercar a los estudiantes a los saberes ancestrales de la zona, a conocer más de las tradiciones y costumbres locales con muchas personas de la comunidad. Este trabajo en colectivo, los hizo ganadores del Concurso Nacional de Buenas Prácticas Docentes 2018, organizado por MINEDU.

#EsPosible

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Sarpane al natural

 

Desde hace 5 años, la directora de la II.EE. N° 41023 de Sarpane, en la provincia de Castilla, región Arequipa, impulsa la tradición de recoger plantas medicinales en viernes santo con los estudiantes. Luego, de seleccionarlas (recogen plantas como airampo, menta, palma real, eucalipto, ortiga, diente de león, salvia, ajenjo, entre otras), se reunen en clase para investigar sobre sus beneficios y realizar textos instructivos de recetas caseras. La información recogida es validada en clase con una mamá, promoviendo el conocimiento ancestral de la comunidad.

Este año, el proyecto “Yachayhuasi – Sarpane al natural” liderado por la directora y los estudiantes de las PEP Natali Coronado y Leyla Parrillo, fue reconocido como ganador en la categoría educación del V Concurso Nacional de Buenas Prácticas Interculturales en la Gestión Pública.

Aquí puedes conocer un poco más sobre Orcopampa, Sarpane al Natural y otros proyectos que se están dando en la zona: ¡Transformemos juntos la educación!

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EL PEQUEÑO JORDY

Cynthia Melina, PEP de la novena promoción, nos cuenta desde Ancash acerca de sus impresiones los días previos a iniciar las clases. 

 
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Jordy lee atentamente un cuento. Observo cada gesto suyo como tratando de descifrar hasta el más mínimo pensamiento dentro de su cabecita de ocho años. Por momentos se detiene en una palabra que no puede deletrear del todo y su expresión se torna algo dura. Yo lo ayudo. Y sigue como si nada hubiera pasado. Se esfuerza en todo momento hasta la última línea, donde encuentra la palabra más difícil que haya visto jamás. No puede deletrear ni una parte de ella: tiene dos sílabas trabadas. Lo ayudo por última vez. Termina hasta leer más allá del punto final: un recuadrito donde está la moraleja. Aleja el libro de si sin mirarme esperando una respuesta, le digo que estuvo muy muy bien y de pronto me nacen unas ganas de abrazarlo que reprimo inmediatamente.

Y es que recién lo conozco. A unos días de iniciar las clases, las madres de Rancas vienen a matricular a sus niños a la pequeña escuelita primaria donde mi compañera y yo hemos llegado a cubrir plazas vacías. Su madre vino hace dos días. Ella, como las demás madres, llegó al salón donde la directora estaba matriculando a los niños, pero Jordy se quedó afuera. No me hubiera percatado de que alguien acompañaba a la risueña señora si es que una cabecita no se hubiera asomado por un lado de la puerta. Dos ojos observaron el salón con recelo hasta que su mirada se cruzó con la mía y le sonreí ampliamente recordando a los niños tímidos y asustadizos que había conocido tiempo atrás. Por un segundo creí que no correspondería el gesto catalogándolo como un chico retraído. Pero lo hizo. La cabeza en la puerta se iluminó con una sincera sonrisa. Una burbujita de prejuicio reventó en el aire. Él se animó a entrar, le preguntamos a qué grado pasaba y respondió “tercero”. Algo saltó en mi corazón. Era mi primer alumno.

A primeras horas de la mañana, los tres profesores más la directora (también profesora) fuimos a recoger los materiales que había mandado el Estado a una casa frente a la plazita de Rancas, no muy lejos del colegio. Cuando estábamos a mitad del camino con nuestros paquetes en brazos, Jordy se asomó a observarnos desde el segundo piso de su casa (segundo piso que, por esas circunstancias del relieve, se encontraba a nuestro nivel). “!Jordiiii, ven a ayudar!” grito la directora amistosamente. Inmediatamente con unos saltos cruzó un pequeño muro para llegar a nosotros y se dispuso a cargar libros. Llegamos al salón a contar y acomodar los materiales. La directora lo mandó dos veces más a preguntar por documentos faltantes y él iba y regresaba sin chistar. Realmente creí ser la profesora más afortunada del mundo. Todo sin sabor de mudanza, contratiempos o noticias no gratas se esfumaron.

Luego, caminamos unos minutos por el pequeño colegio. Hablamos de animales, de burros y mulas, de loros que hablaban solo cuando se les daba la gana y del león. ¿Has visto alguna vez un león? me preguntó. Solo en el zoológico, le respondí, si lo ves en persona te come. Hablamos de lo que cultivaban por la zona, de lo que más comía y más le gustaba. Me preguntó si había comido mashua. Yo le dije que por supuesto. Se sorprendió y me preguntó cuántas veces. Le dije uf varias porque mi abuelita es de Ancash también y ella siempre ha cocinado mashua, dije triunfante. Mostró una expresión muy alegre al escuchar eso. Caminamos hacia la cocina y observamos por la ventana. Le dije “Éste será nuestro salón. Como no hay salón para tercero porque somos poquitos, nos vamos a acomodar acá. Vamos a sacar todas esas cosas, vamos a traer unas carpetas y vamos a pegar dibujos en esa pared. ¿Qué  te parece?” Dijo que estaba de acuerdo. Noté que observaba el hueco que hay entre la cocina y el comedor y le dije que el hueco lo taparíamos con una tablita y nadie nos molestaría. Que todo quedaría bonito. Asintió con la cabeza. Nos hicimos cómplices.

Cuando regresamos al salón de primer grado, me dispuse a hojear las decenas de libros de cuentos para niños que se acomodaban en un estante. Inmediatamente Jordy me hace saber cuáles son los cuentos que él y sus amiguitos prefieren. Éste, este y este me dice, señalando dos libritos compilaciones y un pintoresco cuento sobre un hombrecito de oro en una mina: El Muqui. Curioso, pienso. Cerca de este pueblo se encuentra una mina muy grande a nivel nacional. Muchos niños de acá tienen a familiares o conocidos que trabajan allí. Probablemente el cuento atraiga su atención más que otros porque es una realidad que conocen muy bien y se identifican con ella. O quizás no, habría que leerlo con ellos e indagar con preguntas. De todas formas, me da pistas para empezar mi labor de profesora. Me da pistas para poder crear forma de llegar a ellos. Una maraña de ideas se empieza a construir en mi cabeza.

Por lo pronto, el tiempo no pasa por aquí cuando observo los ojos atentos sobre un libro de mi primer alumno y me imagino su vida entera, la que ya vivió y la que está por vivir. No sé si el compromiso se está convirtiendo en amor o el amor en compromiso, pero un natural miedo atraviesa mi mente. Sin una explicación lógica Jordy encontró una vía rápida a mi corazón y se instaló ahí como para no irse jamás. Seguramente sus compañeros seguirán el mismo camino y no hay vuelta atrás.

Alguien grita su nombre desde afuera. Él alza la cabeza instantáneamente como un animalito que “para las orejas” en un milisegundo. Procesa la información, reconoce la voz y parte a la carrera sin despedirse y dejando a medio terminar la galleta que le regaló la directora. Solo sonrío al ver la puerta por donde acaba de pasar un rayo de luz.

Post de Cynthia Melina  en su blog "Alicia's Building" 

¡Puedes leerlo también aquí!: http://www.aliciasbuilding.com/el-pequeno-jordy/