Juan Pablo Bustamante - Gerente General de Lumni Perú y empleador estrella de Alumni de Enseña Perú

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Cuando escuché hablar sobre Enseña Perú, hace algunos años, pregunté muy superficialmente a qué se dedicaba la organización y me dijeron: “A reclutar jóvenes recién egresados de las mejores universidades para que enseñen por dos años en colegios nacionales y colaboren con mejorar la educación de los niños y jóvenes”. Mi primera reacción fue de sorpresa y admiración, pero también de frustración personal ya que, en comparación con lo que hacían los PEP, mi trabajo era tan superficial y socialmente irrelevante que me sentí un poco mal. Mis hermanos, Ignacio y Javier, participaban activamente en el crecimiento de Enseña Perú y gracias a ellos pude saber un poco más de la ONG y también pude conocer a Álvaro. En ese momento, no sabía que en el futuro estaría mucho más ligado a la organización.

Yo había terminado mi maestría en Buenos Aires y se me había presentado la oportunidad de trabajar en Lumni, una empresa que operaba en Chile, Colombia, México y Estados Unidos y que planeaba ingresar al Perú. Sentía que con ese trabajo tendría un papel más relevante en el plano social. Así que pasé por varias entrevistas hasta que Felipe Vergara, CEO y fundador de Lumni, me dijo: “Tienes que conocer a Charo Rojas, me la han recomendado mucho y ya está avanzando el proyecto”. Charo, abogada limeña con una maestría en Ciencias Políticas, acababa de entrar a trabajar en Lumni como Student Manager luego de haber sido PEP por dos años en un colegio en Pachacutec. Recuerdo la primera llamada que tuvimos con Charo. Lo que más me impresionó fue la energía que tenía. Percibí que no era una persona quebuscaba un trabajo para hacer plata rápido, sino que se notaba que buscaba hacer un cambio profundo en la sociedad, como lo que propone Lumni en los países donde opera.

Vi en Charo a una persona imparable, con hambre de aprender constantemente y que nunca dejó de lado su sonrisa y optimismo, factores quefueron determinantes para liderar el área de operaciones y apoyar en el cumplimiento de nuestros objetivos.

Al mes, nos dimos cuenta de que necesitábamos una persona más para el equipo y lo primero que le pregunté fue: “¿Tienes más conocidos en Enseña Perú que quieran trabajar con nosotros?”. Charo me miró, y sonrió. En los dos días siguientes, entrevistamos a siete candidatos, todos Alumnis de Enseña Perú y de una calidad humana altísima. El factor en común en ellos fue un entusiasmo increíble y una mirada que trasmitía seguridad. La seguridad de que lo que vivieron en esos dos años como PEP los había cambiado para siempre. Fue así, luego de varias entrevistas, que elegimos a Ceci Saavedra como nueva integrante del equipo.

Ceci, al tener un perfil distinto al de Charo, supo encontrar su lugar en Lumni y potenciar sus habilidades. Ella es historiadora y tiene una vocación natural para enseñar, elegir adecuadamente sus palabras para manejar las relaciones con los estudiantes y el resto del equipo. Calmada, ordenada, meticulosa, alegre y chambeadora, es la responsable directa de todos los chicos que ingresan al sistema Lumni. Así, de un momento a otro, con sólo tres personas en el start-up (el 66%) estaba conformado por Alumnis de Enseña Perú. Tener a Ceci y a Charo en Lumni fue lo más acertado que pudimos hacer. Tienen un perfil especial, muy escaso en este mercado, en el que dan el 100% de su esfuerzo para trabajar por los demás. Siempre les digo que Enseña Perú les hace algo que les deja una huella imborrable y que me encantaría que algún día Lumni haga algo similar por la gente que trabaja ahí.

Desde que comenzamos a trabajar hemos estado muy cerca de Enseña Perú. Hemos tenido muchas reuniones con Álvaro, Franco y demás miembros del equipo que nos han ayudado mucho y que nosotros hemos ayudado. Evaluamos juntos proyectos a largo plazo para el beneficio de los jóvenes talentos más necesitados y hasta incluso fui coach de Carmen, PEP del 2013, a quien me tocó ayudar para ver cómo se podría recolocar en el mercado cuando termine su labor como profesora.

Con ella entendí la energía que tienen los PEP, su entusiasmo, optimismo y seguridad. Han pasado por situaciones realmente duras que no lograron quebrarlos, sino fortalecerlos. Para ellos, los momentos difíciles son manejables y trabajar bajo presión es parte de su día. Las situaciones adversas son constantes y manejar la relación con diferentes públicos es natural (lidian con alumnos, padres de familia, profesores, directores, etc.). Por eso hoy me doy cuenta de que un PEP no es alguien que simplemente decidió hacer un bien social. Es alguien que eligió una forma diferente de ver las cosas, que está dispuesta o dispuesto a dedicarle dos años para tratar de cambiarle la vida a varios chicos y de apostar por una mejora en la sociedad, no a través del dinero sino a través de la acción.

Ser PEP vale más que cualquier título académico o cargo en una empresa. Es un escudo que los acompañará toda la vida y que refleja un espíritu de hierro y un corazón enorme que los ayudará a alcanzar todo lo que se propongan.