Las matemáticas se aprenden mejor a través del juego

Programa del Instituto Apoyo ha permitido que más de 255.000 escolares de diferentes grados en escuelas públicas eleven su rendimiento académico en matemáticas

Texto: Iana Málaga

El colegio San Vicente del Callao pertenece a la red de Escuelas Coprodeli.  Allí se pueden encontrar niños de todos los niveles de primaria, pero solo en el aula del primer grado se viene aplicando como proyecto piloto la metodología Matemáticas para Todos que desarrolla el Instituto Apoyo. Y si los resultados que se obtengan al final del año con este programa son buenos, la directora del colegio San Vicente buscará que se aplique en los demás grados.

La idea de Matemáticas para Todos es mejorar el rendimiento de esta materia en escolares de primer grado de primaria a quinto de media. Para ello se basa en una metodología que busca que los niños comprendan las matemáticas a partir del juego. De esa forma se refuerza el pensamiento lógico y se logra que los escolares interactúen de forma lúdica con los números y, paulatinamente, pierdan el rechazo a esta materia.

Esta idea nació en el 2002 cuando el Instituto Apoyo tomó una conocida metodología Alemana para enseñar matemáticas, pero la adaptó a la realidad nacional y se encargó de elaborar una colección de textos que toman personajes, animales, quipus, cerámicas incaicas y otros elementos peruanos para que los niños se involucren más con lo que aprenden.

De eso está segura Yarica García, joven líder de Enseña Perú y que ahora es la profesora de primer grado de primaria del colegio San Vicente. Ella trabaja con un grupo de 31 niños que si al principio del año tenían serios problemas de atención, ella ha puesto todo de su parte para que sus alumnos logren concentrarse en clase. “Hasta ahora he logrado todos los objetivos planteados por la currícula escolar. Ahora mis alumnos saben hacer sumas y restas hasta el número 20”, dice. Y en las últimas semanas de clase, sus alumnos también han aprendido a ‘voltear’ estas operaciones, gracias a los contenidos de los libros y la metodología Matemáticas para Todos que hoy Yérica domina con bastante destreza.

Otra de las ventajas de esta metodología es que “siempre se parte de una situación concreta para que luego los niños aprendan a elaborar funciones matemáticas más abstractas”. Como se puede observar, en los libros que dona el Instituto Apoyo a los colegios intervenidos por el programa, los números y las operaciones se explican a través de historias de diferentes personajes y eso facilita que los niños realicen ejercicios en clase de forma más rápida. “Eso es mucho más ventajoso que aprender a sumar o restar por pura paporretería”, asegura Yérica.

Matemáticas para Todos también busca que cada niño “verbalice” y explique con sus propias palabras cómo se aplican las funciones matemáticas que aprenden en clase. “También se espera que los estudiantes aprendan a interactuar en grupo y que los más avanzados apoyen a los compañeritos que todavía tienen dificultades para aplicar ciertas operaciones”, concluye Yérica.

El Instituto Apoyo tiene como patrocinador nacional al BCP, que fue la primera empresa peruana que en el 2002 decidió financiar el programa Matemáticas para Todos e implementarla en ciertos colegios públicos. Pero más tarde, otras compañías tomaron la posta y hoy existen más de 20 empresas involucradas que financian  determinados colegios ubicados en sus zonas de influencia o tienen a varios colaboradores como voluntarios del programa.

Ya son más de 255.000 escolares que han sido atendidos por este programa en más de 600 colegios del ámbito nacional. También se ha capacitado a más de 4.100 maestros y repartido unos 120.000 libros que contienen las herramientas educativas de Matemáticas para Todos.

Y una prueba de que esta metodología realmente funciona se dio en la Evaluación Censal de Estudiantes del 2008, cuando se comprobó que el 65% de escolares de segundo grado de primaria asistidos por Matemáticas para Todos logró los resultados esperados para su nivel en esta materia, a diferencia de un 42% de escolares de colegios públicos donde no se aplicó esta metodología.